Retrato de la Base Central por CoLatino

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Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

La noche es el momento de descanso para muchos, no obstante para otros es el momento de ayudar a los demás. Hombres y mujeres que se encargan de socorrer la vida de los demás, en medio de los peligros de la nocturnidad.

La sede central de Comandos de Salvamento está lista siempre. La noche del pasado 16 de noviembre no era la excepción, los nueve miembros de la brigada de turno, esta lista ante cualquier eventualidad.

Uniformes limpios, vehículos, radios y teléfonos prestos para cualquier emergencia, que se reporte. La primera llamada de emergencia cayó a las 6:50 de la noche, iniciando el turno.  Una mujer informó al operador de turno, sobre una emergencia médica: “una señora esta desmayada por las cercanías del Palacio Nacional, en centro de la capital”.

En cuestión de segundos, los cuatro socorristas, motorista  dirigidos por Rafael Polanco, jefe de turno de la noche, emprendieron la ruta. En menos de cinco minutos se estaba atendiendo a la persona, que fue identificada como Jeannete Ramírez Rodríguez, quien presentaba un desmayo. Continuación en la página de CoLatino.

Luego de la evaluación, Polanco decidió trasladar a la paciente, que era una vendedora ambulante, al FOSALUD de San Jacinto. Lugar al cual llegaron a las 7:09 de la noche. La mujer durante el traslado entre llanto y evidente inconsciencia, relató que ya había sufrido otras dos ocasiones la crisis. Diez minutos después la brigada regresó a la “base”.

Algunos de los brigadistas de turno, optaron por la cena. Un par de pupusas para calmar el hambre de la noche.

A las 7:25 otro grupo de los socorristas sale ante el llamado de una nueva emergencia médica. Esta vez no se reporta mayor gravedad.

La sede central recibía a las 7:45 de la noche a un joven, con heridas en su abdomen y varios golpes, producto de un asalto en la Avenida Independencia, en el cual unos hombres le robaron la mochila. Pero por proteger dos teléfonos último modelo, recibió la agresión.

El herido, que fue llevado por particulares, fue evaluado y de inmediato trasladado al Hospital Nacional Rosales, donde fue atendido de emergencia.

De regreso en la base, entre conversaciones y distracción con los programas televisivos, se recibe otro llamado de emergencia. Un accidente en las cercanías de Metrosur, sobre la Avenida Juan Pablo II. “Dele con todo porque es grave al parecer”, advierte Polanco, al motorista, mientras distribuye a los socorristas con las indicaciones a realizar en la atención. Uno de los socorristas que les acompaña es novato, y aún se entrena en la actividad.

Al llegar cinco minutos después, se detecta que una unidad de Cruz Roja atiende a la persona lesionada, una mujer que se trasladaba en motocicleta. “Al ver a otro cuerpo de socorro se deja que trabaje, no intervenimos como antes”, dice Polanco, mientras da la orden de retorno.

Sin embargo, dos miembros han bajado de la unidad, lo cual genera cierta molestia. Entre ellos está el novato. Al final se retorna.

Evaluando la noche

A las 8:45 p.m. ante la tranquilidad de la noche. La sede de comandos ubicada en el corazón de la capital, en las cercanías de una de las zonas rojas y violentas de la capital, es la única zona segura.

Polanco da la orden de formación, para evaluar y analizar el trabajo desarrollado y además delegar responsabilidad a sus miembros. Entre la brigada hay dos menores de edad, voluntarios como muchos y que se les permite hacer turno hasta las 10 de noche.

El resto queda pendiente toda la noche. Pero el punto de evaluación es la responsabilidad de todos y compromiso de atender a los demás.

“El fin primordial es ayudar a la gente”, recuerda, un veterano voluntario.

Entre la evaluación se discute el por qué dos comandos, bajaron de la unidad en el accidente de Metrocentro. “Se sabe que cuando un cuerpo atiende a la víctima no tenemos participación”, reiteró Polanco.

Uno de los socorristas intentó justificar su participación, “no enseñan a ayudar”. Al final se reconoció que el interés fundamental es la ayuda a las personas.

Y es que en medio de las emergencias, los comandos cumplen responsabilidades como limpieza del local, zonas verdes y vehículos.

La noche pasa, relativamente tranquila. Las emergencias de hoy, se dieron en la hora pico de la noche. El fin de año, es un tiempo en el cual los Comandos están alertas para atender las emergencias, pero hacen el llamado a la prevención. En medio de la zona roja, llena de bares, prostíbulos, Comandos de Salvamento, se convierten en el oasis de atención a los demás, en las noches de emergencia.

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